VIA CRUCIS DE CONCIENCIA

Continuamos con el recorrido del Vía Crucis de conciencia:

 

Décimo cuarta estación: Jesús es sepultado

El cadáver alguna vez fue un cuerpo y por eso merece ser tratado con respeto. Eso lo aprendemos rápidamente los médicos al cursar anatomía. El cadáver es nuestro primer paciente, por eso merece nuestro respeto. Hoy hay dos momentos en el cuidado del cadáver, el primero es donando los órganos, pues otros cuerpos pueden necesitar de ellos y es una forma de solidaridad elemental y el segundo es preparándolo para las exequias. El respeto y la honra que damos a los muertos es uno de los primeros y más profundos signos de humanidad. Es una manera de agradecer la vida que se nos ha dado. Por eso aquel que no tenía lugar en el que descansar su cabeza, tuvo, gracias a José de Arimatea un sepulcro en el que depositar su cadáver. Por todas las veces que olvidamos que el misterio de la vida y la muerte están intrínsecamente unidos, te pido perdón.

Sólo recorriendo el camino de la Cruz se goza del misterio de la resurrección. Cada instante de tu vida tienes la posibilidad de ser un hombre nuevo. Sólo tienes que desearlo y recorrer el camino.

Esta cuaresma es un buen momento para intentarlo

Un gran abrazo

Ernesto Gil Deza