La diócesis de La Rioja vivió la 102° festividad en Honor a San Francisco Solano.

Con la tradicional procesión a Las Padercitas, la diócesis de La Rioja vivió una nueva edición de esta tradicional festividad que rememora el milagro de paz y unidad entre los nativos diaguitas y los españoles en el año 1593. Este año, debido a la pandemia, el peregrinar se realizó sin presencia de fieles y respetando un estricto protocolo sanitario. 

Luego de nueve días de rezo de novena y misas y bajo el lema “San Francisco Peregrina por vos", culminaron las fiestas en honor a San Francisco Solano con esta peregrinación realizada junto a las veneradas imágenes.

El encuentro de las imágenes de San Francisco y el Niño Alcalde, se realizó en la iglesia San Francisco de Padercitas, la zona alta de la ciudad Capital.

La peregrinación inició cuando la imagen de San Francisco Solano se dirigió hacia la Quebrada en una camioneta, bajo el resguardo de la Cofradía de los Allis (custodios del santo), personal de Defensa Civil, el COE y fuerzas policiales.

En su recorrido, fieles y peregrinos desde las veredas esperaban su paso con adornos y globos para agradecer los favores recibidos. 

Tradicionalmente, el encuentro debe ser junto a la preciosa imagen del Niño Jesús revestido de Alcalde, quien aguardaba la llegada de San Francisco para rememorar el “Tinkunaco".

El mismo, es una celebración de origen histórico–político ya que está basado en el alzamiento indígena de 1593 y su posterior rendición ante los españoles. Años más tarde la orden jesuita toma los elementos del hecho ocurrido y lo convierte en una ceremonia religiosa, porque fue tan impactante, que había quedado latente en la memoria colectiva de los habitantes. Es por eso que entre los elementos rituales que forman parte de este culto se observan los hispánicos y los indígenas conviviendo “naturalmente”. Este era el modo evangelizador Jesuita, tomar símbolos de la cultura originaria y transformarlos a símbolos de ritual católico, de este modo no era tan brutal el cambio como en las otras órdenes. Estamos hablando del origen mismo de la conquista de La Rioja que se convierte en una celebración de fe tal cual la conocemos hoy.

Fueron los misioneros quienes propusieron una imagen de un Niño Jesús, de aproximadamente ocho años, vestido como alcalde español, pero con ciertos atributos andinos para traducir a los nativos la autoridad de Cristo, y dieron origen a la celebración religiosa en la que conviven rituales hispánicos e indígenas.

El nombre Tinkunaco, que en la lengua quichua significa “encuentro”, se le asigna recién a principios del siglo XX durante el obispado de Monseñor Enrique Angelelli, quien popularizó esta ceremonia, dotándola de nuevos sentidos para las y los riojanos.

Cabe destacar que finalizada la ceremonia riojana, las imágenes de San Francisco y el Niño Alcalde se dirigieron hacia la iglesia San Francisco de Asís, ubicada en el centro de la ciudad Capital, en camioneta.